Cumple-año en Edimburgo

Hoy hace justo un año que estamos aquí.

Edimburgo

Lo curioso es que se ha pasado rapidísimo, y que a pesar de que han pasado 365 días de lluvia y nubes, nos acordamos perfectamente de la sensación del día en el que llegamos a esta ciudad: Los nervios de llegar al hotel, la mini-habitación que tuvimos durante la primera semana, la búsqueda de casa pagando día a día el hotel, la búsqueda de trabajo… ¡Qué lejos y que cerca parece todo a la vez!

La verdad que si durante los primeros meses alguien hubiese venido del futuro (a lo “mujer de la lejía”) y nos hubiese dicho lo bien que íbamos a estar 12 meses después, no nos lo habríamos creído… ¡Sobre todo si echamos una mirada hacia la época en la que Borja buscaba trabajo y Tami estaba de camarera!, aunque suene a la típica frase que dicen los abuelos… ¡Qué tiempos aquellos! (He aquí una foto del primer día que salimos de búsqueda en la puerta del hotel)…

hotel bob

El balance en general, ha sido positivo, pues hemos conseguido lo que queríamos e incluso más de lo que creíamos que conseguiríamos: Encontrar trabajo “de lo nuestro”, vivir juntos, ser económicamente independientes, viajar, mejorar nuestro inglés… Aunque aquí siempre contamos lo positivo, nunca se cuenta los días que vuelves de España con una maleta llena de comida y los ojos llenos de lágrimas, ni la nochebuena en la que sólo ves a tu familia un rato por Skype, el verano que nunca llega, las nubes que casi puedes tocar si estiras el brazo, ni lo duro que estar lejos de tu casa, familia y de tus amigos de toda la vida…

Pero bueno, dejando a un lado las cosas malas, como hemos dicho, el balance ha sido positivo. Ahora mismo no cambiaríamos por nada nuestra casita “de cuento” y a nuestra vecina que entra al jardín sin permiso… Y los madrugones se llevan mejor cuando sabes que eres un privilegiado por tener trabajo… Aunque eso sí, el trabajo de Borja se está complicando un poco, en lo que a horas de trabajo se refiere (ahora trabaja un fin de semana sí y uno no), pero para los que creíais que lo del puente era una tapadera, aquí tenéis las primeras pruebas de que existe de verdad.

Puente

Dejando a un lado todo estos temas melancólicos, os tenemos que contar que la semana pasada celebramos… ¡Halloween! Y fue sorprendemente divertido. Habíamos oído que teníamos todas la papeletas para recibir a niños en casa pidiendo caramelos, pues al ser una casa y no un piso, es más sencillo, así que por si acaso, compramos algunas cosas pensando que algún que otro chaval despistado nos haría el “truco o trato”. Para que los más tímidos se atreviesen a acercarse, pusimos calabazas y velitas en el jardín, y aunque durante un principio no tuvieron mucho efecto, no tardó mucho en sonar el timbre.

Calabazas

¡No os podéis imaginar que divertido es! Vienen niños (siempre acompañados de sus padres y súper educados) que te dicen el típico “Trick or Treat” o inlcuso te cantan canciones antes de que les des los caramelos. ¡Tuvimos hasta poesías! Como muchos os podréis imaginar, la que estaba más emocionada, era Tami, que estaba en la ventana vigilando cuando llegaban los niños (a lo Michael Jackson, que en paz descanse). Además se puso un atuendo de “Halloween” (que consistió en un gorro de bruja de Tesco), pero ella estaba más feliz que un regaliz.

Casa de Halloween

Sin duda la gran triunfadora de la noche fue la calabaza de Totoro (Tallada por Borja) que se llevó más de un halago y varias fotografías. Justo el día de después de Halloween, y como pasa todos los años, fue el cumple de Tami (ésta vez cayeron 25). Y lo bueno fue que la madre y la abuela de Tami estuvieron de visita con este motivo. ¡No sabéis de que cosas ricas hay en la nevera esta semana! Desde “asado tradicional maño” hasta “albóndigas de la yaya”.

ma y tami

Muchos nos estáis preguntando ultimamente si aquí ya hace frío… Bueno veréis, aquí nunca deja de hacer frío. Un día te puede hacer “fresquito” y un día en plan de “sorpresón” puede hacer agradable. Pero ya está, esto es así. Lo que si es verdad es que aquí el otoño es especialmente corto, pero muy bonito. Dar un paseo por el jardín botánico en otoño no tiene ningún desperdicio, y si tenéis suerte ¡Hasta se puede dar de comer a las ardillas!

Ardilla

Y con esto ya nos despedimos hasta el próximo post, con una foto de uno de los árboles del jardín en plena “explosión otoñal” que queda muy bonito, pero cuando todas esas bonitas hojas se caen al suelo y hay que recogerlas, no es tan divertido… Es lo que tiene tener un jardín si quieres disfrutarlo (desde la ventana, claro).

Jardín

Feliz semana a todos :).

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Papichi dice:

    Que felices se os ve y que largo estar sin vosotros, pero ……. lo principal es que vuestros proyectos siguen viento en popa.
    Borja, aprieta que la experiencia profesional en una obra como esa es muy importante. Estamos muy orgullosos de vosotros. Lejos pero muy cerca, os queremos
    Papichi y mama

    1. borjami dice:

      :,( Nos vais a hacer llorar
      Un beso enorme para los dos 🙂
      Borjami

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