El día que nos llegó la carta de Hogwarts

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Si has nacido en los 80/90, eres de la generación de Harry Potter. Seguro que muchos de vosotros os acordaréis de las tardes devorando los libros de este mago y de las ganas que teníais de que un día os llegase una carta de Hogwarts con una lechuza (o con una paloma de esas que se ven tanto por Madrid) en la que pusiese vuestro nombre…

Privet Drive

Después de los libros, llegaron las pelis. A pesar de que se suele decir que las películas nunca llegan a ser tan buenas como los libros, hay que reconocer que con Harry Potter hicieron un gran trabajo.

Aunque ha llovido bastante desde entonces (bueno, tampoco bastante, que no es plan de ponerse años encima), Harry Potter sigue siendo un referente literario para la gente de nuestra generación. Por eso cuando el día de mi cumple llegó una carta de Hogwarts de la mano de Borja diciendo que íbamos a visitar los estudios de Harry Potter en Londres, no me lo podía creer.

Tienda Harry Potter

El día empezó muy, muy temprano, pues nos alojábamos un poco lejos de los estudios, pero cada minuto del viaje de casi hora y media mereció la pena sin duda alguna.

Para visitar los estudios, tienes que ir a una hora determinada. Como llegamos bastante antes de lo previsto, estuvimos haciendo tiempo en la tienda de regalos, que también merece la pena visitar (eso sí, dejando la tarjeta de crédito en casa). En la tienda se puede encontrar cualquier cosa que os imaginéis de las películas de Harry Potter: las banderas de las casas, las famosas ranas de chocolate y sus cromos, varitas, uniformes de Hogwarts y hasta los jerséis que la señora Weasley tejía para Ron y Harry en Navidad. Habríamos comprado todo.

Banderín de Hogwarts

Para entrar a los estudios, primero hay que ver un par de vídeos que son muy entretenidos (hacen eso para separar un poco las visitas y que no haya aglomeraciones). Después de la última proyección la entrada al gran comedor aparece ante ti de una forma bastante espectacular (y que no os vamos a contar porque hay que verlo en directo).

Gran Comedor

Lo primero que se visita por lo tanto, es el gran comedor… Y es impresionante. Además de las mesas, puedes ver los platos, vestuario de la peli y hasta el contador de puntos de las casas. Una lástima que el techo no sea como el de la película, pero te cuentan todos los trucos de cómo está hecho. Es muy interesante incluso para alguien que no sea fan de Harry Potter.

Puntos de Hogwarts

Una vez sales del gran comedor, llegas a lo que sería “el núcleo” de la visita: en una sala enorme puedes encontrar los distintos decorados de las películas: la sala común de Gryffindor, el despacho de Dumbledore, la cocina de los Weasley, el dormitorio de Harry y Ron en Hogwarts, las escaleras que se mueven, el ministerio de magia, la clase de pociones… Está todo :).

La madriguera

Nuestros decorados favoritos fueron el de la clase de pociones y el de la madriguera (la casa de los Weasley). Además cada decorado tiene al lado una pantalla con un vídeo explicativo donde te cuenta curiosidades, cómo se hizo etc. Merece la pena quedarse a ver los vídeos, pues hay anecdotas de lo más curiosas. Por ejemplo: ¿Sabíais que en muchos de los cuadros de los pasillos de Hogwarts de la primera película aparecen personas que trabajaban en el equipo de rodaje? Técnicos, productores e incluso familiares…

Habitación Harry Potter

Además recientemente han añadido el Expreso de Hogwarts a la visita: han construido el andén 9 y 3/4 y se puede visitar el tren por dentro.

Expreso de Hogwarts

¡Es una pasada! También se pueden ver otros medios de transporte icónicos de la películas como el coche de la familia Weasley, la moto con sidecar en la que Hagrid recoge a Harry o el Autobús Noctámbulo.

Hagrid's Sidecar

La segunda parte de la visita está más dedicada a la parte que “no se ve” en las películas, como las prótesis de los actores (de los que hacen de duendes del banco de Gringots por ejemplo), los robots, maquetas, diseños de escenarios… Nos llamó mucho la atención que está el animatronic del hipogrifo, ¡Parece una criatura de verdad!

Y lo mejor de la visita viene justo después: El callejón Diagón.

Callejón Diagón

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¡Todas las tiendas están ahí! Hasta el banco de Gringotts. Eso sí, es posiblemente donde se forman más aglomeraciones. Y es una pena que está todo vallado y no puedes acercarte a los escaparates… Pero aun así es increíble. Además está todo ambientado con la música de la película. ¡Es súper chuli!

Maqueta

Durante la segunda parte de la visita, puedes ver un montón de cosas interesantes. Nosotros nos quedamos impactados sobre todo toda la parte de maquetas y de bocetos de la película. De hecho la maqueta del castillo de Hogwarts es espectacular y mucho más grande de lo que nos esperábamos.

Hogwarts

Tras 4 horas caminando por los mundos mágicos de Harry Potter nos tocó volver a la realidad para coger un autobús (que no tenía nada de mágico) para volver a Londres, donde nos esperaba alguna que otra aventura.

Smithfield Market

 

 

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