Luces, cámara… ¡Neón!

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Cuando piensas en la cuidad de Las Vegas, te vienen a la cabeza el Strip con todos los hoteles lujosos, las luces, las fuentes del Bellagio… Pero…  ¿Sabíais que la verdadera ciudad no comenzó ahí? En realidad fue a unos pocos minutos de allí, en el downtown, también conocido como ‘Old Vegas‘ o ‘Classic Vegas‘.

Old Vegas

La calle más conocida de la zona vieja de Las Vegas se llama Fremont Street, cuyo nombre viene de John Charles Frémont, que fue quien ayudó a que la ciudad empezase a ser un punto en el mapa allá por el año 1844. En aquel entonces ésta no era más que una zona de pastos salvajes y manantiales, que los viajeros usaban como punto de descanso en sus viajes entre Salt Lake City y Los Angeles. No fue hasta 1931 cuando el estado de Nevada legalizó el juego en los casinos, que la ciudad empezó a formarse tal y como la conocemos ahora. En los años 50, se abrió el primer hotel con casino incorporado, el Moulin Rouge Hotel, y desde entonces la industria del juego no ha parado de tomar fuerza. En 1989, se abrió el primer gran hotel en el Strip (el Mirage) que fue el primer culpable de que la popularidad de la ciudad pasase de una zona a otra.

Old Vegas

Hoy en día sigue siendo una zona muy popular, sobre todo la ya mencionada Fremont Street, que alberga bajo sus techos de cristal más de 12.5 millones de luces led repartidos entre sus populares neones (seguro que más de uno os suena).

Old Vegas

El simple hecho de dar un paseo por esa calle es una experiencia en sí: se respira la esencia de Las Vegas: las vedettes con plumas, los Elvis disfrazados… Y sobre todo todos esos carteles vintage que te trasladan a otra época. Nos quedamos con las ganas de visitar el Neon Museum, que alberga la colección de neones antiguos que vestían la ciudad de las luces en sus inicios (y que reconoceréis por la película Mars Attack).

Old Vegas

Entre los numerosos bares y restaurantes que encuentras por Fremont, encontramos uno que llamó especialmente nuestra atención (sobre todo la de Borja) y que anunciaba en su puerta junto con una báscula gigante, que si pesabas más de 160 kilos, podías comer gratis de forma ilimitada. Sí, gratis, ilimitadamente, por tener sobrepeso.  El restaurante se llamaba ‘Heart Attack‘ (ataque al corazón) y es una cadena de comida rápida que tiene una filosofía bastante curiosa: Saben que su comida rápida es mala para la salud, que todo lo que dan tiene más calorías y grasa de la que debiera… Pero en vez de esconderlo, lo utilizan como gancho comercial ¡Y vaya si funciona!

Heart Attack

Nada más entrar te visten como si entrases a un hospital, y todo el local está decorado como tal (las camareras van vestidas de enfermeras y los camareros de cirujanos). Puedes pedir tus bebidas en goteros (eso sí, nada de bebidas ligth o bajas en azúcar) y si no te acabas la comida, una camarera te azota en mitad del restaurante con una pala de madera (vimos azotar alguien en directo y os aseguramos que no daban flojo).

En su menú se puede encontrar una hamburguesa de hasta 20.000 calorías. Aunque nosotros nos conformamos con una de 2.000… Que os podemos asegurar que era más que suficiente.

De camino al Old Vegas puedes pasar por la típica señal de ‘Welcome to fabulous Las Vegas‘, aunque fue un poco decepcionante, no os esperéis nada ‘glamuroso’, hay un señor que se dedica a organizar a la gente a hacer fila (sí, hay que esperar para hacerte la foto) hasta que te llegan tus 10 segundos ´de gloria´.

Las Vegas

Nuestra última noche en la ciudad del exceso (después de un ‘descanso’ por los parques naturales de Utah y Arizona) fue en el hotel Venetian (que también es totalmente recomendable, sobre todo la vista desde la piscina) y para celebrarla fuimos a ver un espectáculo del Circo del Sol que se llama “O”… ¡Fue increíble!. Y es que a pesar de que son un poco caros, es recomendable ir, al menos, a un espectáculo, puesto que suelen ser espectaculares y muchos de ellos sólo los ofrecen en esta ciudad (como en el caso del que fuimos a ver nosotros). Eso sí, aseguraros de que llegáis con tiempo, porque nosotros calculamos un poco mal la vuelta desde el Gran Cañón (eso y que mi lectura de mapas no es nivel topógrafo) y tuvimos que atravesarnos el Strip corriendo (lo cual no es nada fácil si tenéis en cuenta las aglomeraciones que hay) y aun así llegamos 10 minutos tarde :(.

Venetian

Tras una noche en la cama más grande en la que hemos dormido en nuestra vida, y una mañana en una piscina con vistas estupendas al Strip, nos pusimos en marcha hacia nuestro siguiente destino, que comenzaba nada más y nada menos que en el Death Valley :).

 

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