La Isla de Mull

¡Qué lejos queda ya el verano! Pero como somos un poco lentos escribiendo, no nos queda más remedio que seguir contandoos nuestros viajes del verano (eso sí, nuestra ropa está totalmente acorde con el mes de noviembre, así que no vais a notar la diferencia). Como todos los años, vino de visita Asun (aka. mami), y como viene siendo tradición, preparamos un viaje para conocer un rincón nuevo de Escocia. Esta vez fue el turno de la Isla de Mull.

Tobermory

El viaje comenzó un viernes por la tarde en Oban, donde pasamos nuestra primera noche antes de coger el ferry que nos llevaría a la Isla. Oban es un pequeño pueblo de la costa este de Escocia que está situado en una bahía. Fue una pena que cuando llegamos ya estaba anocheciendo (además de lloviendo) y no nos dió tiempo a ver mucho… Pero lo tenemos apuntado en nuestra lista de cosas pendientes.

Isle of Mull

Los paisajes de la Isla de Mull son preciosos. Son muy verdes y el contraste con el mar es espectacular. La isla es bastante llana (sobre todo si la comparas con otras islas como Skye). Tiene casi 300 km de costa y el punto más alto –Ben More– que se encuentra en la zona central de la isla, alcanza los 966 metros de altura. Un dato curioso sobre la isla, es que debido a la escasez de escuelas e institutos, los chavales de entre 11-18 años de algunos de los pueblos, van al instituto en Oban, y se quedan en el ‘mainland‘ de lunes a viernes, cuando cogen un ferry para volver a casa. Y ese fue el mismo ferry que cogimos nosotros a la mañana siguiente. Tras 40 minutos en barco, estábamos en la Isla listos para descubrir todos sus rincones.

IMG_7132

Mientras íbamos en el ferry pudimos ir disfrutando de los primeros paisajes de la isla. Lo que más llama la atención es un bonito castillo llamado Duart Castle que se encuentra en la zona este de la Isla. Pudimos visitar el castillo el útlimo día de camino a coger el ferry de vuelta. Es muy pequeñito y estaba en obras, por lo que decidimos dar un paseo por los alrededores. A pesar de que acabamos empapados, mereció la pena :).

Isle of Mull

De camino  a Tobermory (nuestra primera parada) vimos un par de cosas que nos llamaron mucho la atención. Lo primero fueron un par de barcos varados y abandonados que tenían un aspecto de lo más curioso, y lo segundo fue un islote de ovejas al más puro estilo “Colonos de Catán”. La marea debió sorprender al rebaño mientras pastaba, y se quedaron atrapadas ahí. Estaban súper graciosas todas apiñadas :).

IMG_7152

Llegamos a la Tobermory justo a tiempo para desayunar (mientras esperábamos que dejase de llover). Ésta es la capital y única ciudad de la Isla. Cuenta una leyenda que hay un galeón español hundido, que está lleno de oro en algún lugar de la bahía, pero por desgracia no lo encontramos y no nos hicimos ricos. La bahía es famosa por sus casas, ya que están todas pintadas de varios colores. Es un pueblo muy agradable.

Tobermory

Según terminamos de desayunar, empezó a caer el diluvio universal, que sólo empeoró  cuando decidimos dar un paseo por Aros Park, situado a apenas unos minutos de la ciudad. El parque tiene varias rutas para hacer caminando. Nosotros hicimos una para ver las cataratas del parque, y cuando dejó de llover hicimos otra que va bordeando la costa y que te permite disfrutar de las vistas de la bahía.  Tuvimos mucha suerte porque a pesar de que la ruta de las cataratas nos la hicimos bajo un torrente de agua, el tiempo mejoró a lo largo de la mañana dando paso a un soleado -y ventoso- día.

Nuestra siguiente parada era la playa de Calgary, donde por fin disfrutamos de un merecido día de playa en verano. Hasta metimos los pies como podéis ver en la foto de abajo…

Isle of Mull

Tras dar un paseo por la playa, nos pusimos en marcha hacia nuestro siguiente destino, que era nada más y nada menos que el árbol fósil de la Isla, el MacCulloch’s Fossil Tree, una formación basáltica muy característica. Con lo que no contamos fue que la caminata para llegar ahí es de al menos 3 horas por acantilados y que además hay que tener en cuenta las mareas… Por lo cual nuestro gozo se quedó en un pozo. Aun así decidimos investigar la carretera que llegaba hasta el comienzo del camino, con la idea de hacer un trocito.  De camino tuvimos algún que otro altercado que nos obligó a parar el coche.

Vaca en el camino

Aunque el peor altercado no fue la vaca… Al dar la vuelta de mala manera tras llegar al final de un camino, dimos con una de las ruedas delanteras en un tablón de madera y una se pinchó. Por suerte Borja sabía cómo cambiarla, aunque sacar la rueda de repuesto fue una odisea. ¡Por suerte una pareja de franceses paró a ayudarnos! 🙂

Rueda pinchada

Lo que fue una pena es que perdimos mucho tiempo en cambiar la rueda y no nos quedó más remedio que ir directos al bed and breakfast donde dormíamos esa noche, no sin antes parar en casa de unos extraños para preguntar si nos dejaban usar su teléfono para llamar a un taller. No creáis que buscar una casa de gente desconocida fue tarea fácil, la isla de Mull no destaca por su súper población. Por suerte llegamos a una casa de un grupo de personas que casualmente nos habían visto tirados en la carretera intentando cambiar la rueda y fueron muy amables.

Tras conseguir una rueda nueva y dar un paseo por una playa llena de tiendas de campaña (algunas hacían las veces de baño!), nos fuimos a dormir para coger energías para la aventura del día siguiente: La isla de Staffa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s