Como en una Peli del Oeste

(Desgraciadamente hemos perdido todas las fotos que hicimos con la cámara este día, por lo que la mayoría de las fotos que veréis en el post están hechas con el móvil).

Tras un desayuno en la orilla de un lago, en el camping más curioso que hemos estado jamás (los baños tenían hasta amenities y estaban limpísimos). Nos pusimos en marcha hacia Yosemite. Pero antes teníamos dos puntos en el camino: Bodie State Historic Park y Mono Lake.

Caravan

Bodie Park es un pueblo fantasma. Pero no siempre ha sido así. En 1859 se descubrió allí una prolífera mina de oro que hizo que lo que comenzó siendo un campamento para los trabajadores, pasase a ser uno de las poblaciones más ricas de la zona. Se calcula que Bodie tenia entre 5.000 y 7.000 habitantes, y contaba con más de 2.000 edificios (de los cuales hoy en día quedan70 en pie). Hay una teoría que mantiene que durante el año 1880, Bodie fue la segunda ciudad más grande de todo California.

Bodie

Con el paso de los años se fueron encontrando otras minas de oro en otros estados y los buscadores fueron abandonando la ciudad, que cada vez era menos segura. Se declaró ciudad fantasma por primera vez en 1915, y estuvo abandonada durante bastante tiempo hasta que en el año 1962 se convirtió en un State Park (parque estatal), hecho que hizo que se consiguiera parar el deterioro de la ciudad e invertir en su conservación.

Bodie

Es muy curioso ver los escaparates de las tiendas de la época, así como los muebles de las casas y los diferentes utensilios que se usaban para trabajar. Los alrededores de la mina de oro también se pueden visitar, pero acompañados de un guía.

Nuestra siguiente parada fue (además de en un supermercado para comprar Jerk Beef) en Mono Lake, un lago de agua salada (a pesar de no tener salida al mar) donde además de sus curiosas formaciones minerales en el medio del lago, vimos a una pareja de correcaminos. Intentamos hacerles algunas fotos pero su nombre les hace justicia: son unas aves velocísimas.

Bodie

Poco a poco la carretera nos fue adentrando en Yosemite. Cuanto más entrábamos en el parque, más nos fascinaban sus paisajes. Queríamos parar en todos partes a disfrutar de las vistas… Y eso que aún no habíamos llegado al centro del parque. Lo más curioso de nuestro primer día en Yosemite es que vivimos todas las condiciones climatológicas: Hizo sol, se nubló, llovió, nevó… La verdad es que no íbamos muy preparados para el frío, pero por suerte las rutas que hicimos ese día no estaban en puntos altos y se aguantaba bien la temperatura.

Yosemite

A riesgo de que parezca que siempre decimos lo mismo sobre todos los parques que visitamos durante nuestros viajes, dos días en Yosemite no son suficientes ni de lejos. La cantidad de rutas que hay por hacer, las cataratas, y la riqueza del paisaje en general que ofrece este parque es sin duda el mejor recuerdo que nos llevamos de este viaje. Jamás habíamos visitado un parque natural tan espectacular.

Yosemite

La primera ruta que hicimos por Yosemite, era de poco más de una milla y te llevaba hasta una secuoya partida por la mitad. Como pasamos bastante tiempo haciendo fotos de la secuoya (fotos que perdimos… gracias cámara), tuvimos la suerte de apreciar que en uno de los agujeros de la madera de la secuoya, había unos polluelos que sacaban las cabezas llamando a su madre, que de vez en cuando visitaba el nido llevándoles algo de comer. También vimos un gran número de pequeñas ardillas que curiosamente no se asustaban de las personas fácilmente, así como pájaros carpinteros.

Foto de: http://www.rushcreeklodge.com/yosemite-planning/rush-creek-lodge-location/
Foto de: http://www.rushcreeklodge.com/yosemite-planning/rush-creek-lodge-location/

Nuestra última parada en el camino ese día fue en las cataratas de Yosemite en la zona del valle, justo al lado del Gran Capitán (aquí volvemos a tener fotos de la cámara). Fue un paseo muy agradable y nada complicado, aunque eso sí, hasta arriba de gente.

Esa noche nuestro alojamiento estaba fuera del parque (cuando empezamos a mirar ya no quedaba nada dentro) y una vez más, se nos hizo de noche y nos pasamos del sitio donde íbamos a dormir. Paramos en un bar de carretera con la esperanza de que hubiese Wi-Fi para conectarnos a Google Maps y así poder ver dónde íbamos… Pero no había. Aun así decidimos quedarnos a cenar ahí porque estábamos un poco cansados y nuestras reservas de comida eran un poco limitadas. Bueno, pues para nuestra sorpresa, fue uno de los mejores sitios en los que comimos en todo el viaje (sin duda una de las mejores hamburguesas que hemos comido jamás) y fue ridículamente barato. No nos acordamos de cómo se llamaba el sitio, pero es el primer bar de carretera que hay saliendo de Yosemite dirección San Francisco.

Catarata Yomsemite

Por suerte los trabajadores del restaurante supieron indicarnos la salida que teníámos que coger (que nos la habíamos pasado) y pudimos llegar al hotel de esa noche, que era bastante horrible y ruidoso… Pero estábamos tan casados que nos dio lo mismo. Por la mañana el hotel mejoró mucho con las vistas, y con el desayuno que tenía fruit loops ilimitados :).

 

 

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