Lo que mal empieza, bien acaba (Zion Park)

El día que íbamos a Zion Park empezó mal, ¿Para qué os vamos a engañar?

En primer lugar, el jet lag nos despertó a las 4 y media de la mañana. Luego, la mochila para llevar agua que Borja había comprado para las excursiones del viaje, empezó a filtrar agua, por lo que no pudimos utilizarla. La noche anterior no logramos encontrar nada abierto para comprar algo para desayunar tranquilamente por la mañana, por lo que acabamos desayunando deprisa y corriendo un “burrito de desayuno” en una gasolinera Maverik (salimos bastante temprano y casi todo estaba cerrado). El burrito nos sentó fatal. Pero fatal, fatal, fatal. Por otro lado, al terminar el burrito e intentar abrir el coche, las llaves no funcionaban, y no podíamos ni arrancar el coche, ni abrir el maletero ni nada de nada… Menos mal que el pánico sólo duró cinco minutos y el coche volvió a la normalidad… Pero lo peor de todo, fue que hicimos un alto en el camino ya que estabamos con la tripa super revuelta y para buscar la tarjeta de entrada a los parques. Como había que firmarla, lo hicimos encima del capó del coche, dejando ahí la cartera de Borja con el DNI, carné de conducir, tarjetas de crédito… Pero no nos dimos cuenta hasta que llegamos al parque, y por supuesto tuvimos que dar la vuelta, con pocas o ninguna esperanza de encontrarla…

Zion Park

Y fue justo en ese punto cuando el día dejó de ir mal, y empezó un día estupendo: encontramos la cartera de Borja con todas las tarjetas (es verdad que la cartera había sido atropellada varias veces, que todas las tarjetas se habían salido por el medio de la carretera y que algunas estaban dobladas o incluso rotas, pero el DNI, carné y las tarjetas del banco estaban intactas). Tras recoger todo de mitad de la carretera, nos pusimos de nuevo camino a Zion Park para hacer la primera de nuestras excursiones del día: Angels Landing.

Angels Landing
Angels Landing es la excursión que te lleva al punto más alto dentro del cañon. De hecho de ahí viene su nombre. La primera persona que lo encontró, pensó que era un sitio tan alto que sólo los ángeles podían llegar ahí.

Zion Park

La excursión dura aproximadamente 4-5 horas, son unas 5 millas en total y salva un desnivel de 1,765 metros. Empezamos la excursión un poco más tarde de lo que teníamos planeado por lo que nos pilló la mitad del día y nos hizo bastante calor, sobre todo durante las subidas más acusadas del principio que no tienen ninguna sombra, pero en general lo llevamos bastante bien (Borja un poco mejor la verdad).

Angels Landing

Tras subir unas cuestas que quitan el aliento a cualquiera, llega la parte más divertida (según cómo se mire) de la excursión: las cadenas. Durante el último tramo, hay que pasar algunos precipicios por zonas bastante estrechas, por lo que para que los excursionistas vayan más seguros, hay caminos de cadenas a los que ir agarrándose. Hay que reconocer que impresiona un poco al principio (de hecho vimos a varias personas que se dieron la vuelta en el Scout Lookout, punto conocido por esa característica), pero una vez que empiezas te das cuenta de que no es para tanto y es una excursión espectacular.

Angels Landing trail

En la cima encontramos un montón de perritos de las praderas, una pareja de españoles (estamos por todas partes), unas ráfagas de viento espectaculares y unas vistas que quitaban el hipo. El año pasado nos quedamos con las ganas de hacer esta excursión, y la verdad es que no ha decepcionado en absoluto. Tiene nuestro 10.

Angels Landing

Tras deshacer el camino en la mitad de tiempo (es lo que tiene la cuesta abajo), nos pusimos en dirección a la segunda excursión del día (también dentro del parque Zion): The Narrows. La excursión más conocida de este parque estadounidense.

The Narrows

Los Narrows son los cañones que se han ido formando con el paso de los años (millones de años) debido a la erosión del río Virgin, que atraviesa la mitad del valle. Debido a que en la mayoría de sus zonas el río no es muy profundo, es posible explorar esta zona caminando por el cauce del río y los meandros. Eso sí, antes de visitar los Narrows es importante comprobar el parte meteorológico y la previsión de flash floods (riadas) pues son muy comunes en este parque y dentro del cañón no hay escapatoria.

No flash floods

Tras ponernos unos escarpines y coger unos palos para usarlos de punto de apoyo, nos pusimos en marcha.

The Narrows

El agua no estaba tan fría como esperábamos, ademá tras un rato caminando te acostumbras. La mayoría de las personas se quedan en los primeros meandros, por lo que la primera zona está hasta arriba de turistas, pero a medida que remontas el río y vas dejando la entrada del cañon atrás, el número de personas desciende notablemente, a la vez que aumenta la espectacularidad del paisaje. No os podéis imaginar lo impresionante que es este lugar. Además el caminar por el agua le daba al paseo un toque singular de lo más divertido. Sin duda otra excursión increíble.

The Narrows

En más de una ocasión el fondo del río nos “engañó” y nos metimos en una poza mojándonos más de lo debido… Por suerte el palo nos salvó de algún que otro chapuzón indeseado. Estuvimos caminando casi tres horas por dentro de los Narrows (aunque en principio íbamos a hacer algo menos) pero como cada vez el paisaje era más bonito, íbamos diciendo “hasta el siguiente giro y volvemos” y nunca pasaba.

The Narrows

Tras deshacer el camino volvimos al coche para ir al hotelito donde dormíamos esa noche.La carretera que abandona el parque por el Este (Zion-Mount Carmel Highway)  es alucinante, en cada giro las formaciones son aun más impresionantes. Por suerte esta vez pudimos hacer la salida del parque de día, y disfrutarla como se merece.

Zion Park

Antes de llegar al hotel, decidimos hacer un pequeño desvío y parar en una zona que se llama “Coral Pink dunes” y que tiene un gran número de dunas de arena de color rosa. Cuando llegamos ya estaba anocheciendo, aunque el color de éstas todavía se podía apreciar. 

Coral Dunes

Esa noche nos quedamos en un hotel que tenía una habitación inspirada en el “Oeste” súper chula. Y ahí pasamos la cuarta noche de nuestro viaje, cogiendo fuerzas para la visita del siguiente día, que era Bryce Canyon

Hotel del Oeste

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