H A W A I I

Hawaii había sido siempre un destino en nuestra lista de viajes para hacer una vez en la vida. Era un lugar que nos tenía fascinados… No sé por qué la verdad, pues en realidad todo lo que se asocia con Hawaii es tumbarse en playas infinitas, cócteles dentro de cocos y rodajas de piña… Y los que nos conozcáis bien sabréis que nuestras vacaciones ideales son muy distintas a todo eso.

Hawaii Happiness

Pero es que Hawaii es mucho más: hay playas infinitas en las que puedes andar hasta perderte y ver atardeceres increíbles mientras buceas entre peces de colores. Hay cócteles en cocos, pero también hay “cocos salvajes” en todas partes, que caen de las inmensas palmeras que decoran el paisaje. Hay ríos de lava que brillan por la noche y que derriten las zapatillas de los menos prevenidos. Hay tortugas centenarias que miran con desdén a los turistas mientras toman en el sol. Hay caminatas infinitas, sofocantes, difíciles e impresionantes que no todos se atreven a hacer y que te llevan a rincones escondidos en los que el agua se bebe de las cataratas que caen por la montaña. Hay frutas de todos los colores, sabores y olores que te manchan la ropa y te dejan marcas que no se van. Pájaros que cantan por la noche y brillan de color por el día… Y es por eso Hawaii se ha convertido en nuestro sitio favorito del mundo dejando a Islandia en segundo lugar. Y no, no es un destino para “una vez en la vida”. Volveremos seguro.

Hawaii - Oahu

Tras muchas horas despiertos, 3 aeropuertos, ver a Chris Hemsworth, Elsa Pataki y Jeff Goldblum en LA y comer todo tipo de “manjares” en cajitas de cartón con cubiertos de plástico, por fin aterrizamos en Oahu, la isla más famosa y que alberga la capital del estado: Honolulu.

Surf boards

Una de las cosas que más llama la atención cuando aterrizas, es la falta de paredes. Todo está abierto al aire libre: el aeropuerto, los hoteles, los centros comerciales, restaurantes… Es una sensación increíble poder estar en un aeropuerto mientras te da el sol en la piel, o sentado en la recepción de un hotel donde en vez de aire acondicionado tienes brisa marina.

Palmeras Hawaiianas

Los primeros días nos quedamos en la zona de Waikiki (que no es la más bonita ni por asomo… pero que no estuvo mal para luchar contra el jet lag durante las primeras horas). Aunque tampoco es plan de quejarse del jet lag. Gracias a el vimos unos amaneceres impresionantes en la playa de Waikiki que te ponían los pelos de punta. cuando estás allí haciendo un millón de fotos como buen turista, te das cuenta de que lo habitantes de las islas van a la playa antes de ir a trabajar a hacer algo de surf. Es increíble porque ves a gente de todas las edades: desde niños con sus padres que se dan un chapuzón antes de ir al “cole”, hasta personas que rondaban los 60 ó 70 años. Todos seguían la misma rutina: llegaban, calentaban un poco, se cubrían la cara de abundante crema para el sol, cogían unas olas y luego se subían a un coche y a trabajar. Si eso no es vida… No se qué es.

Amanecer en Waikiki

Llegamos justo a tiempo para el comienzo de la temporada de lluvias. Esto nos tenía un poco preocupados, y de hecho nos llevamos ropa de abrigo ( pantalón largo, sudaderas, chaquetas… que se quedaron sin salir de la maleta durante todo el viaje) pensando que podíamos pasar frío. Bueno, pues todo lo contrario. Hasta la lluvia era cálida… Por muy fuerte que fuese el chaparrón que te cayese encima, nunca pasabas frío. Una de las mejores sensaciones del viaje fue estar flotando en el mar mientras caía el diluvio universal y sólo se escuchaba el ruido de las gotas chocando en el agua. También era increíble el ruido de la lluvia cayendo sobre las enormes hojas tropicales.

Waikiki

Otra cosa que no pasa desapercibida es el ruido que hay por la noche – en cuanto te alejas de la ciudad (en realidad en cuanto sales de la Isla de Oahu): una mezcla de pájaros, grillos y ranas llena el ambiente en la oscuridad más absoluta. Los únicos que están en silencio son los mosquitos, que te pican a decenas… Pero cada picadura mereció la pena.

red crested cardinal

No sabríamos explicar bien por qué, pero el calor del aire que casi se puede acariciar, la actitud relajada de los locales, los atardeceres impresionantes, el movimiento y el ruido de las palmeras al viento, el color del mar, incluso la humedad pegajosa que te persigue a todas partes… Todo tiene algo que nos cautivó desde el primer día que pisamos la primera de las islas. Sin duda el archipiélago de Hawaii es un lugar mágico, lleno de lugares increíbles y de excursiones que te quitan el aliento. Un rincón espectacular al otro lado del mundo (literalmente) que nos cautivó y al que volveremos pronto y por más tiempo . Tres semanas no es suficiente.

Oahu

Otros post sobre Hawaii:

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s