Explorando la North Coast 500

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La costa norte de Escocia había estado en nuestra lista de viajes pendientes desde hacía mucho tiempo. Así que aprovechando que teníamos unos días por las vacaciones de Easter, decidimos coger el coche junto con nuestra amiga Ella y lanzarnos a la aventura recorriendo la ruta North Coast 500.

Route 500

(Aquí podéis ver nuestro mapa). Esta ruta de algo más de 500 millas (de ahí su nombre) es un recorrido que está lleno de castillos, destilerías, playas de aguas turquesa, lagos, paisajes… Y por supuesto rutas de andar (de esas que tanto nos gusta hacer).

La ruta comienza en la ciudad de Inverness, que se encuentra a unas 3 horas y media en coche desde Edimburgo. El tiempo mínimo recomendado para disfrutar de este road trip, son 7 días… Aunque nosotros, por temas de vacaciones tuvimos que hacerla en 4. A pesar de que nos quedamos sin ver algunas cosas,  disfrutamos al máximo de cada minuto y sacamos mucho partido al viaje.

Mapa NC 500

Por supuesto, la previsión meteorológica era horrible y esperábamos lluvia, nieve y viento. Pero como viene siendo habitual (menos mal), Escocia nos dio una tregua y tuvimos mucho más sol que cualquier otro tipo de tiempo, aunque eso sí, no pasamos de los 3 grados.

Para aprovechar el tiempo al máximo, decidimos partir hacia Inverness nada más salir del trabajo el jueves por la tarde y hacer noche allí. Tuvimos la suerte de que la casa donde nos alojamos esa noche (todos nuestros alojamientos los encontramos en AirBnb) estaba muy cerca de Culloden Battlefield, un importante campo de batalla en la Historia de Escocia, donde se enfrentaron los Ingleses y los Jacobitas. Tras la derrota de los Jacobitas, se tomaron una serie de represalias contra los civiles escoceses: se crearon leyes para erradicar el sistema feudal de los clanes, se prohibieron las gaitas, la vestimenta tradicional, el gaélico… Hoy en día es un lugar muy popular además de por su interés histórico, por la importancia que este campo de batalla tiene en los libros (y la serie televisiva) de Outlander.

Culloden Battlefield es una visita relativamente rápida y el paseo fue perfecto para despertarnos del todo y ponernos en marcha hacia nuestra segunda parada del día: Chanonry Point. Este lugar se encuentra en el Moray Firth (apenas media hora desde Inverness) y es uno de los mejores lugares del mundo para ver delfines, pues cuando sube la marea, los peces quedan atrapados en las corrientes y es prácticamente un buffet libre para ellos. Planeamos llegar allí pronto por la mañana porque era el momento de subida de la marea. Pero los delfines se debían de haber ido de vacaciones de Semana Santa, porque no vimos ni uno :(. Seguro que habrá más suerte la próxima vez. (Si estáis pensando en ir a ver delfines a este lugar, lo mejor es que comprobéis las mareas aquí).

Chanonry Point

Tras un buen rato esperando a los delfines, mientras nos congelábamos lentamente (hacía un viento y un frío horrible), nos fuimos al nuestra siguiente parada: las Rogie Falls. Esta caminata de apenas 3 kilómetros en total, es muy fácil y muy bonita. Hay dos caminos para elegir, el corto y fácil o el largo y “difícil”. La diferencia entre uno y otro son apenas 10 minutos, y el largo es de hecho bastante sencillo. Además el camino va bordeando del río y luego se adentra en un bosque muy bonito. Eso sí… aunque no es difícil,  hubo varios resbalones (uno de ellos acabó con un movimiento de “break dance” al ras del suelo bastante elegante).

Rogie Falls

Para ver las cataratas, hay un pequeño puente colgante, y si se cruza hasta el otro lado, se puede ver una “escalera del salmón”. Esto es una construcción hecha por el ser humano que consiste en una serie de presas que van subiendo de nivel, que sirve para ayudar a los salmones salvajes a que su subida río arriba sea más fácil, evitando así la catarata. En Escocia se pueden ver en varios sitios (posiblemente el más famoso sea Pitlochry), aunque ésta escalera era más bonita.

Rogie Falls

Lo más curioso fue que según nos acercábamos al parking mientras salíamos del bosque, empezamos a oir el sonido de una gaita… Vale que en Escocia esto es bastante normal, pero estábamos en medio del bosque. Cuando llegamos al parking descubrimos a un chico bastante joven que estaba tocando la gaita vestido con un kilt para sacarse un dinerillo. Desde luego el sitio no era el más concurrido del mundo, pues apenas éramos 6 coches en el parking, pero la verdad es que el sonido de la gaita en medio del bosque fue bastante espectacular (y sí, hicimos la broma de “anda, mira como trinan los pájaros escoceses”).

Rogie Falls

Nuestra siguiente parada en el camino fue la playa de Dornoch. Esta playa que destaca por su interés científico por el gran número de aves que anidan ahí y por la flora y la fauna de la zona, es sin duda la playa más limpia que he visto jamás. Es muy triste que hoy en día estamos bastante acostumbrados a encontrarnos plásticos o basuras al pasear por la playa, sin embargo en esta playa han encontrado la solución perfecta:

Dornoch Beach

En la zona del parking tienen esos carteles con pinzas para recoger basura. Te sugieren que hagas una “limpieza en dos minutos” y que luego tires la basura en unos contenedores que hay en el parking. Nos pareció una idea genial. Por supuesto nosotros cogimos nuestros palos de recoger basura y (con bastante esfuerzo, porque ya os digo que estaba muy limpia) recogimos los plásticos que nos íbamos encontrando. Además de ayudar a mantener limpia la playa, nos lo pasamos genial haciendo el tonto con los palos (peleas de algas, pellizcándonos y luchando por ver quién encontraba el mejor trozo de basura). Sin duda una idea muy buena que podrían copiar muchas playas de nuestro país, aunque no se si la gente sería tan “legal” como aquí, pues nadie se lleva los palos “de regalo” a casa.

Dornoch Beach

No muy lejos de la playa, en la Reserva Natural de Loch Fleet National, fuimos a un lugar que por lo visto es muy bueno para ver nutrias. Por supuesto, no vimos ni una. Vamos, que por no ver no vimos ni un triste pez… Claramente no era nuestro día para ver animales. Pero sí vimos muchos castillos por el camino. El que más nos gustó fue el de Dunrobin, que por lo visto tiene unos jardines espectaculares (a los cuales no entramos porque si no, no nos daba tiempo a hacer todo lo que teníamos planeado).

 Loch Fleet National Nature Reserve

Tras algo más de una hora en coche, llegamos a los famosos Whaligoe Steps. Estos escalones te adentran en un acantilado que solía funcionar de puerto para los pescadores de salmón, así como de almacén de sal. Hoy en día el puerto no tiene uso y el almacén ha quedado reducido a ruinas, pero es un lugar muy bonito para ver. Es algo complicado de encontrar, pues no hay ningún tipo de indicación en la carretera ni tampoco en la calle que lleva hacia ellos. Un secreto bien guardado pero muy bonito que merece la pena ver. Además a la vuelta, cuando subíamos los escalones, cogimos un pequeño desvío a  mano derecha que nos descubrió una catarata que caía al mar entre nidos de gaviotas :).

Whaligoe steps

Nuestra última caminata del día era en la “esquina de arriba a la derecha” de Escocia, en Duscanby Head. Del faro de ese lugar, sale un camino que te lleva a ver una de las rocas más icónicas de Escocia, los Duscanby Stacks, o como los bautizamos nosotros, los “Pointy Hats“.

Se trata de un arco de roca seguido de dos “pirámides” del mismo material que se encuentran en el punto de Escocia más alejado por carretera del “final de la Isla” (conocido como “Lands End”) y que se encuentra en Cornwall.  Los Stacks alcanzan hasta 60 metros de altura y son el hogar de miles de aves (incluyendo frailecillos en verano). Es un sitio muy bonito para pasear y disfrutar de las vistas. Eso sí, id preparados para el viento, ¡casi salimos volando!

Duncansby stacks - Scotland

Apenas a  unas de millas de este lugar, se encuentra el pueblo de John o’Groats, que es el pueblo que se lleva “la fama” de ser el más alejado del sur de Inglaterra, sin embargo, el faro de Duscanby gana por un par de kilómetros. El pueblecito (más bien 4 casas) no está mal. Tiene muy buenas vistas de Oarkney y un cartel que marca las distancias hasta distintos puntos del planeta. Tiene pinta de ser un muy buen sitio para ver Auroras Boreales, aunque cuando estuvimos nosotros, no hubo tormenta solar y no pudimos verlas.

John o'Groat's - Scotland

Nuestra última parada del día fue en Dunnet Head, un acantilado lleno de aves donde pudimos disfrutar de un bonito atardecer, antes de llegar a la casa donde nos alojábamos ese día: un pequeño cottage rodeado de ovejas en mitad de la nada, en un pueblo llamado Bettyhill. Tras dormir como troncos y reponer fuerzas, nos pusimos en marcha otra vez.

Lo mejor de todo es que el siguiente día empezó de una forma bastante inusual: vimos a una oveja de parto. Fue una experiencia muy curiosa. Además los corderitos eran preciosos (aunque daba un poco de impresión ver a la pobre oveja-madre con el cordón umbilical todavía colgando y lleno de sangre).

Ovejas recién nacidas

Tras admirar a los recién-nacidos corderitos durante un buen rato (que por cierto fue increíble observar como nada más nacer ya caminaban de un lado para otro con pasitos algo torpes), nos fuimos a la que iba ser nuestra primera caminata del día, pero la carretera eran tan bonita, que tuvimos que parar muchas, muchas veces a admirar el paisaje y hacer fotos (como la de abajo de Castle Varrich).

NC 500 - Scotland

En una de esas paradas, en mitad de un puente que cruzaba el Kyle of Tongue, coincidimos con un señor que estaba haciendo la ruta NC500 solo en una caravana, y nos dijo que unos kilómetros más adelante había un pueblo en el que había una cueva con una catarata dentro: Smoo Cave. Por supuesto, decidimos añadirlo a nuestro itinerario.

Kyle of Tongue - Scotland

El camino desde el parking hasta la cueva de la catarata no es más de 5 minutos y no se tarda mucho en verlo. Cuando llegamos a la cueva, había un coro cantando acompañado de  unos gaiteros (aunque eran unas gaitas más pequeña de lo normal y producían un sonido algo más suave), lo cual generaba un ambiente de lo más especial. La catarata se puede ver desde dentro de la cueva y desde fuera, pasando por un pequeño puente de madera que cruza el río – el puente está en el lado opuesto de la carretera a donde se entra a la cueva, así que es fácil que pase desapercibido.

Smoo Cave - Scotland

Otro de los lugares que llamó nuestra atención de camino a la primera caminata (la cual habiamos pensado en hacer antes de comer, y terminó siendo la última excursión del día) fue la playa de Ceannabeinne (está unos minutos antes de llegar a la cueva). Esta playa tiene las aguas más azules que os podáis imaginar y arena blanca y fina digna de playa del Caribe…  ¿El único problema? El tiempo. Es una playa preciosa, pero  nadie en su sano juicio se bañaría ahí… Aunque en realidad, eso es lo que -en nuestra opinión- hace posible que la Costa Norte de Escocia siga siendo un lugar apenas habitado, con rincones increíbles, naturaleza salvaje y ningún resort.

Ceannabeinne Beach - Scotland

Desde luego la primera parte de la North Coast 500 fue una sorpresa más que agradable para nosotros. Sabíamos que Escocia (nuestra casa desde hace casi ya 6 años) era un país increíble con paisajes maravillosos, pero esta ruta  superó todas las expectativas. Y aún nos quedaba mucho por recorrer.

Pero os lo contaremos en nuestro siguiente post :).

Kyle of Tongue - Scotland

 

 

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