El Valle de Viñales

Pensábamos que el trayecto entre Trinidad y Viñales (más de 6 horas y media en coche) se nos haría interminable, pero la verdad es que entre la conversación agradable que nos ofreció el taxista, las pequeñas cabezadas que todos dimos en algún momento y las paradas, no se hizo nada pesado. De hecho a la hora de la comer, entrábamos ya en el Valle de Viñales en busca de las casas dónde nos alojábamos esos días.

Viñales - Cuba

Tuvimos mucha suerte y dió la casualidad de que las casas que Mel, Yass, Borja y yo habíamos reservado, estaban literalmente una enfrente de la otra. Sin embargo en nuestra reserva se habían equivocado de día y acabamos pasando una noche en la misma casa que Yas y Mel. Era la casa de Mileisy y Amelia, una madre y una hija encantadoras que nos cuidaron (y alimentaron) durante los días que estuvimos por la zona.

Viñales

Nada más llegar y tomar un zumo para refrescarnos, salimos a dar un paseo por Viñales, que es un municipio de la región de Pinar del Río que se encuentra dentro del valle que lleva el mismo nombre. El valle es conocido por ser una zona de cultivo de tabaco, por el método tradicional. De hecho cuando paseas por el valle, puedes ir viendo secadores a los lados del camino además de infinidad de árboles frutales. Esa zona tiene bastantes cosas que ver, pero habíamos leído que eran demasiado turísticas, por lo que acabamos usando Viñales de “base” para movernos por los alrededores.

El Valle de Viñales a caballo

La misma tarde que llegamos, decidimos hacer una excursión a caballo por el valle, para subir a la cima de una colina a ver el atardecer. La verdad es que subirnos en un caballo no nos hacía especial ilusión, pero a Yass y a Mel les apetecía mucho, por lo que decidimos hacerlo, ¡y acabó siendo una experiencia muy agradable! 🙂

Viñales a caballo

Dependiendo de a quién preguntéis, tendrá una opinión totalmente distinta del paseo en caballo. Seguramente Yass, Mel y Borja os dirían que fue una experiencia muy bonita y relajante. Para mi fue aterradora. Seguramente todos sabréis a estas alturas que soy una miedica, pero de verdad que lo de ir encima de un caballo me supera. Tenía tanto miedo que el pobre hombre que llevaba los caballos, Roberto, (que era adorable) llevaba a mi caballo atado de una cuerdecita para que no se saliese del camino. La verdad es que al final de la tarde cuando volvimos, ya iba más tranquila, pero las primeras dos horas estuve a punto de soltar lagrimas mas de tres veces.

Secadero de tabaco

Paseando por el valle, paramos en un secadero de tabaco dónde nos enseñaron cual es el proceso para secar y preparar puros. La verdad es que era muy interesante, y a los que quisieron, les regalaron un puro untado en miel (por lo visto así es como le gustaba al Che Guevara) para que lo probasen. Por supuesto Yass y Borja acabaron cada uno con un puro con miel :).

Torciendo puros

Aunque sin duda (y aunque parezca una tontería) una de las cosas que más nos llamó la atención fueron las plantas de los anacardos o marañones como los llaman allí. Mientras cabalgábamos, a los lados del camino había una especie de plantas que parecían pimientos colgando al revés, con una pequeña bolita con forma como de judía ¡De ahí salen los anacardos! Roberto cogió uno para que lo probásemos.

El camino continuó pasando por una plantación de café (no nos gustó demasiado, pues era demasiado turístico) y después subiendo a una colina desde la que vimos un estupendo atardecer entre los mogotes.

Viñales

A la vuelta, fuimos hablando mucho con Roberto, quién nos estuvo hablando de su familia, que vivía en la casa al lado de la suya, y además nos estuvo contando cómo funcionaba el tema de las excursiones a caballo por el valle. Llegamos a la conclusión de que es mejor contratar este tipo de excursiones directamente con los guías locales. Primero porque así te aseguras que el 100% de lo que pagas va para ellos, y segundo porque te sale considerablemente más barato…

Viñales - Cuba

Y algo que Cuba no es, es barato. Así que si tenéis pensado ir a Viñales y queréis tener una experiencia única con Roberto, podéis contactar con el con los datos de abajo:

Paseos a Caballo

  • Roberto Miranda
  • Teléfono: +53 530 30 657
  • Email: robertoe.miranda@nauta.cu

El Valle de Viñales a pie

Los que nos conozcáis bien, sabéis que somos prácticamente incapaces de hacernos un viaje en el que no haya al menos una caminata por una zona natural, y la de Cuba fue el valle de Viñales. La mañana salió con lluvia espesa… Tan espesa, tan espesa, que tuvimos que cancelar el plan que teníamos ese día de ir a la playa por quedarnos por la ciudad.

Viñales

Decidimos desafiar a las nubes e irnos a caminar por el Valle de Viñales con el objetivo de ver los mogotes de cerca. Tras coger agua, anti-mosquitos y por supuesto la cámara de fotos, nos pusimos en marcha. Empezamos caminando por las calles del pueblo, con la intención de encontrar un camino que nos llevase hasta el valle. Sin embargo hicimos una parada antes: por la calle encontramos una palmera llena de cocos, y Yass no se pudo resistir a coger uno (llevaba todo el viaje intentando encontrar una palmera de la que poder coger su propio coco). Con la ayuda de unos locales, Yass consiguió su coco, pero claro… Abrirlo era otra historia.

Viñales

Tras intentarlo varios minutos sin éxito, pedimos ayuda a un amable señor que estaba en la puerta de un restaurante cortando madera con un enorme machete. En apenas un par de golpes, había abierto el coco, nos puso unas pajitas para beber la leche y nos había explicado que el coco todavía estaba un poco crudo, pero que se podía comer.

Coco Salvaje - Cuba

Tras terminar el coco, seguimos nuestros camino, y tras adentrarnos en una colorida calle que acabó en un camino de tierra que prometía adentrarnos en el valle, empezamos nuestra excursión.

Viñales - Cuba

A decir verdad, íbamos un poco sin rumbo, y desde luego, íbamos con muy mal calzado para la cantidad de barro con la que nos encontramos por el camino (de hecho, estuvimos a punto de abandonar un par de veces, porque el barro nos llegaba por encima de los tobillos). Pero seguimos adelante y la verdad es que el paseo no decepcionó para nada. Estuvimos caminando unas buenas 3 horas, intentando encontrar el Mural de la Prehistoria (el cual nunca encontramos, pero tenemos entendido que no es nada del otro mundo). Atravesamos granjas en las que ofrecían zumos de frutas, secaderos de tabaco, campos de cultivo y nos cruzamos con un par de bueyes que nos miraban con desinterés con sus grandes cuernos sobre la cabeza. Y por supuesto, vimos mogotes de cerca.

Viñales - Cuba

Acabamos llegando al punto de encuentro de las excursiones a caballo de esa zona, donde había un pequeño bar en mitad de la nada, donde un grupo de música tocaba música cubana en directo. Intentamos seguir caminando por el otro lado del bar, para hacer un círculo entero, pero llegamos a un punto el que el barro y un pequeño río que había que cruzar, se pusieron en nuestro camino, por lo que tuvimos que dar la vuelta y deshacer el camino.

Viñales - Cuba

Si nos preguntáseis por el itinerario hicimos, no sabríamos como explicarlo y seguramente, tampoco sabríamos volver a hacer. No seguimos un camino concreto, simplemente cambiábamos de rumbo cada vez que el barro nos impedía pasar por algún sitio :). Pero fue un camino muy curioso (aunque con muchos resbalones y algún que otro culetazo).

Viñales - Cuba

Las nubes fueron desapareciendo a lo largo del día, y cuando salimos del Valle y entramos de nuevo en la ciudad, hasta había algún que otro rayito de sol asomando. Como no habíamos comido y queríamos descansar un poco, decidimos sentarnos en una plaza a comer,  mientras unos perros callejeros miraban con atención nuestros bocadillos. En un momento, Yass que siempre estaba hablando de revisarse el cuerpo para descubrir que no lleváramos garrapatas, descubrió que una le había picado en el pie. Esa misma noche revisándonos, encontramos otra recorriendo mi brazo. Desde este viaje, la paranoia de encontrar garrapatas en nuestro cuerpo y ser infectados por la enfermedad de Lyme, nos persigue cada vez que hacemos alguna caminata. Gracias Yass :P.

Jardín Botánico de Viñales

Tras una siesta reparadora, nos fuimos a visitar el famoso jardín botánico de Viñales.  Este jardín botánico, no es como otros jardines botánicos que hayas podido ver en otros lugares: para empezar, las plantas no están marcadas con sus nombres, y la organización es un poco caótica. Sin embargo es uno de los jardines con más encanto en lo que hemos estado nunca.

Viñales - Cuba

Conocimos a una mujer que había trabajo allí durante toda su vida, y que se ocupaba de cuidar las plantas. Fue ella la que nos ofreció comer frutas directamente de los árboles, ¡algo impensable en cualquier otro jardín botánico! Probamos la fruta estrella o carambola mientras escuchábamos historias de la peculiar vida de la mujer.

Cuando seguimos nuestro camino, vimos un gran número de plantas espectaculares que llamaron nuestra atención: flores de colores imposibles, hojas de tamaños imposibles, ramas que crecían con formas que asemejaban a las serpientes… Aunque sin duda la que más nos gustó fue la planta del cacao. ¡Nunca habíamos visto una antes! Pudimos hasta tener una fruta en nuestras propias manos y descubrir como esa fruta verde no se parece en nada al producto que tan famosa la ha hecho. El sabor fue un poco decepcionando (nadie te dice que la fruta sabe a cualquier cosa menos a chocolate) por lo que una jutía que estaba en una pequeña jaulita, se acabó comiendo la fruta por nosotros.

Viñales - Cuba

Aunque sin lugar a duda, lo mejor fue conocer a los dueños del jardín botánico. Encontramos a dos hombres y a una mujer, que estaban fumando puros sentados en una  pequeña mesa. Como justo en ese momento, estaban “torciendo” puros. Fueron muy amables y nos enseñaron a cómo torcer puros nosotros mismos, e incluso nos dejaron llevaros uno. Fue una experiencia muy curiosa :).

Viñales - Cuba

Al salir del jardín botánico decidimos tomarnos unos mojitos en un bar de la calle principal de Viñales. Fueron los mojitos más baratos que tomamos (1 CUC) y los más ricos de todo el viaje.

Viñales - Cuba

Además conocimos a una pareja de Australianos con los que estuvimos compartiendo historias de viajes por el mundo, mientras el atardecer caía lentamente en el horizonte. ¡Qué sensación de paz! y lo mejor de esa noche, no fueron los mojitos, fue la cena a base de frijoles, ropa vieja y otras delicias que nos había preparado la señora Amelia en la casa.

Viñales - Cuba

Dónde alojarse en Viñales

En Viñales nos alojamos en dos casas distintas, aunque acabamos desayunando y comiendo en la casa de Amelia y Mileysi, una madre y un hija que tenían una agradable casa con vistas al valle, y que cocinaban la comida más rica (y abundante) del mundo: langosta, ropa vieja, pollo a la brasa, (especial mención a los frijoles)… todo y cada uno de los platos que cocinaron estaban espectaculares. Acabábamos llenísimos y felices todas las comidas (por si os lo estáis preguntando: sí, volvimos más gorditos del viaje).

Viñales - Cuba

Si os queréis quedar con ellas, lo mejor es que lo hagáis a través de su anuncio de AirBnb :).

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